miércoles, 2 de febrero de 2011


Solos, rozando el límite de lo prohibido, para hacer más especial el momento en que nos unimos para formar solo uno. No es solo una historia más… son momentos que ninguno de los dos jamás olvidará.


Te juro que de hoy en adelante buscaré lo más cercano al elixir de la inmortalidad para vivir más años a tu lado. Porque a mí no me importará discutir por la cantidad de sal que vamos a ponerle a la comida. Ni tampoco que me hagas fotos mientras esté dormida.
¿Sabes lo que si me molestaría? Despertarme una mañana y que tu lado de la cama esté frío. No encontrar el rastro de tu olor en mis sabanas o en mi cuerpo. Me molestaría que el tiempo se nos fuera de las manos y nos olvidemos algunos besos.
Átate a mí y prométeme que el día que el tiempo definitivamente vaya a acabarse... nos iremos los dos juntos con él.


 A veces merece la pena cambiar, disfrutar de lo que tú realmente necesitas, dejar atrás todos los problemas y rayadas que tiene tu cabeza, donde el único problema que haya es cual será la canción siguiente que bailarás.


Te pasas la vida tratando de apoyar a tus seres queridos, y realmente no sabes muy bien el por qué. Quizás es que una extraña fuerza te empuja a hacerlo. Puede que sea una de las leyes que rije la naturaleza. El caso es que algunas veces esperas algo a cambio. Por el momento puede que las cosas no marchen viento en popa, y no puedes más que esperar que todo se calme. Pero cuando te paras a preguntarte "¿a qué estoy esperando?" alguien te sorprende con una sonrisa, o un gesto de afecto. Y es entonces, querido, cuando puedes sentirte del todo realizado.


Te quiero, ¿lo entiendes? Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero. Podría repetirlo hasta que mis labios se sequen y las palabras dejen de tener sentido. Podría escribírtelo en francés o en chino, al revés, con letras rojas o con tinta invisible. Podría tatuármelo en la frente, para que lo vieras cada vez que me miraras. Podría hacer que un avión lo escribiese en el cielo, como en las películas, o que apareciese en el marcador, en el medio de un partido. Pero no me gustan los aviones ni los partidos, ni se hablar chino ni francés, me dan miedo las agujas y nunca supe encontrar tinta invisible. Solo me queda decírtelo. Te quiero. ¿Lo sabías?


La perfección no es gustar a todo el mundo, ni mucho menos, la perfección es gustarle con tus defectos y tus virtudes a una persona en concreto. Quien dice que la perfección no existe, nunca ha estado enamorado, porque cuando estás enamorado, es porque esa es la persona perfecta para ti, solo y exclusivamente para ti; sí, puede tener la nariz grande, o quizás un ojo de cada color, o tal vez le falte un brazo, pero, ¿y qué? te gusta, y todos estos defectos están descritos en su físico y muchas veces te ayudan a ver que una persona no es solo perfecta con el físico, sino que también con la fantástica mezcla de su manera de ser. Pero quizás ésta solo es mi manera de pensar porque es lo que siento yo, cada vez que lo veo pienso que es perfecto, y que lo es gracias a sus defectos, ya que no es de esos chicos super altos que te vienen a buscar a casa con una caja de bombones y te lleva a cenar a un restaurante de lujo en el que hace que aparezcan unos mejicanos y te canten una canción romántica, no, él es diferente, es de los que me viene a buscar a casa, me planta un beso que me deja sin respiración y, cogiéndome de la mano me lleva a cualquier lugar, porque, total, ¿de que sirve ir a lugares bonitos si estás cogida de la mano con la persona que más quieres, esa persona que es perfecta para ti?


Llegué a la conclusión de que me da igual ya, si surge, surgió si no pues nada, siempre será mi amor platónico, aquel que no se puede alcanzar, el que no se puede conseguir, el que siempre está ahí, el que no envejece, el que nunca puedes sacar de tu cabeza, el que, por muchos chicos con los que estés, siempre seguirá ahí, el que te derrumba así sin más, el que echas de menos por las noches, al que hueles en todos lados, el que está sin motivo alguno en tu corazón, el que está en tu interior sin que lo sepas, y sin poder evitarlo, el que te saca esos miles de bichitos a recorrerte la tripa, cuando le ves por las mañanas, al que buscas entre la gente, con el que te chocas solo para que te mire, al que cuentas chistes solo para ver su preciosa sonrisa o llamas para escuchar su maravillosa voz, el que pasarán años y seguirá estando ahí, el que buscas en el chat para hablar con él, con el que quieres estar todo el rato... ese siempre será él al que amas en secreto.