martes, 16 de noviembre de 2010


 -Gota a gota, te fui entregando mi cariño y en cada una de ellas había un pedazo de mi. Te regalé mi alegría envuelta en trozo de papel en el que escribí que te quería. Compartí contigo mis pensamientos y sentimientos más profundos. Pero tú, no me dabas a mi lo mismo; no me dabas ni una cuarta parte de lo que yo te di. Sé que en el fondo me querías, pero no sé por qué no me lo demostraste como yo lo hice contigo.
Al fin y al cabo, sé que pase lo que pase te seguiré esperando, y que aunque no quiera, me seguiré arrastrando hacia ti como un perrito faldero. Pero por una vez, me gustaría arrastrarme hacia ti para oírte decir que me quieres...

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